Van Rysel elige Sea Otter Europe para ir un poco más allá en el lanzamiento de su RCR-G. No con un cuadro nuevo, sino con una colección cápsula completa, ultralimitada, bautizada THE ACE.
La idea cabe en una frase: una bicicleta pensada para pasar de la carretera al gravel sin apaños, entregada de serie con dos juegos de ruedas y acompañada de un equipamiento completo a juego.
Esta cápsula gira en torno al Van Rysel RCR-G, ya presentado como el gravel de competición más ambicioso de la marca. Para situar la bicicleta en su contexto, nuestra prueba del Van Rysel RCR-G ya mostraba una bicicleta rápida, muy próxima al universo de la carretera, con un posicionamiento en precio difícil de ignorar.
Aquí, Van Rysel sube el listón hacia una versión más exclusiva, mejor equipada y, sobre todo, más polivalente de serie.
Un RCR-G entregado con dos personalidades
El punto más interesante de esta edición THE ACE no es solo su color específico. Es su montaje.
La bicicleta se entrega con dos juegos de ruedas: un juego gravel Swiss Side Gravon 500 montado con Vittoria T30 de 40 mm, y un juego de carretera Van Rysel VR 50 montado con Continental GP5000S TR de 28 mm.
Es exactamente el tipo de detalle que cambia la lectura del producto. Muchas bicicletas actuales prometen cierta polivalencia carretera/gravel. Aquí, Van Rysel la materializa directamente en el paquete: una configuración rápida para el asfalto y otra para pistas y caminos rodadores.
El cuadro sigue siendo de carbono High Modulus. El grupo es Shimano Ultegra R8170 Di2, con un cockpit de carbono Deda Combo RCR-R, ya utilizado en el RCR-R Pro del equipo Decathlon-CMA CGM.
La bicicleta también recibe una pintura específica con revestimiento Raptor. Van Rysel habla de un acabado único. Esta cápsula juega claramente la carta del objeto raro, más que la de una simple variante de catálogo.
6 600 € para la bicicleta: casi la cima de la gama
El RCR-G THE ACE se anuncia a 6 600 €. Esto lo sitúa en la parte más alta del posicionamiento del RCR-G, cuyas versiones ya conocidas oscilan entre opciones de acceso de altas prestaciones y montajes francamente ambiciosos.
Este precio hay que leerlo con su equipamiento completo: transmisión electrónica Ultegra Di2, dos juegos de ruedas, neumáticos de carretera y gravel, cockpit de carbono, acabado específico. No es un precio menor, pero Van Rysel no busca aquí proponer el RCR-G más racional. Esta edición apunta más bien al ciclista que quiere una bicicleta lista para pasar de una salida rápida por carretera a una carrera de gravel rodadora, sin tener que comprar inmediatamente un segundo juego de ruedas.
La verdadera pregunta será menos la del precio bruto que la de la disponibilidad. Van Rysel anuncia una producción limitada, sin comunicar el número exacto de unidades.
Una cápsula completa, no solo una bicicleta
THE ACE no se detiene en el RCR-G. Van Rysel acompaña la bicicleta con una colección completa: casco, zapatillas, gafas, maillot, culote y calcetines.
El casco RCR-F se anuncia a 120 €. Sigue una lógica de competición, con desarrollo en túnel de viento, tecnología Mips y un sistema Flip & Clip para guardar las gafas. La familia RCR-F no es un detalle menor en Van Rysel: acompaña la subida de nivel en carretera de la marca, ya visible en el Van Rysel RCR-F, mucho más orientado al rendimiento puro.
Las zapatillas RCR-R THE ACE se anuncian a 180 €, con un adaptador SPD. Es una elección interesante: Van Rysel conserva la base de una zapatilla de carretera orientada al rendimiento, pero la abre a un uso gravel gracias a una interfaz más adaptada a las calas SPD.
Las gafas KWARE de categoría 3 se anuncian a 70 €. Nada muy sorprendente en la promesa: protección solar, look marcado, uso en carretera. El punto importante sigue siendo la coherencia estética de la cápsula, más que la llegada de un producto técnicamente disruptivo.
En textil, Van Rysel anuncia un maillot EDR ULTRA unisex a 70 €, un culote EDR ULTRA para hombre y mujer a 120 €, y calcetines a 10 €. El culote recibe una badana Elastic Interface y bolsillos cargo de fácil acceso, lo que encaja bien con un uso de larga distancia o gravel rápido.
Nuestro punto de vista
Esta cápsula dice algo bastante claro sobre la trayectoria de Van Rysel. La marca ya no se conforma con hacer bicicletas bien posicionadas en precio. Empieza a construir objetos más deseables, con más identidad, con lanzamientos pensados como momentos de marca.
THE ACE no es el RCR-G más accesible. Probablemente tampoco sea la elección más racional para quien busca solo un gravel de competición eficaz al mejor precio. Pero el montaje con dos juegos de ruedas es inteligente, porque se ajusta a un uso real: muchos ciclistas quieren una bicicleta rápida para todo, pero acaban alternando entre neumáticos, ruedas y compromisos.
Aquí, Van Rysel vende esa transición directamente en el paquete. La apuesta es bastante simple: hacer del RCR-G una bicicleta única para dos terrenos, con una presentación lo suficientemente exclusiva como para despertar deseo.
Queda una incógnita importante: el número de ejemplares. Sin ese dato, es difícil medir el verdadero nivel de rareza. Pero, en el fondo, esta cápsula confirma sobre todo una cosa: Van Rysel quiere ahora existir también en el terreno de la imagen, no solo en el de la relación equipamiento-precio.