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Prueba del Suunto Wing 2: auriculares de conducción ósea prometedores, pero aún no impecables

El Suunto Wing 2 llega a un terreno ya muy concurrido: el de los auriculares de conducción ósea para deporte. Un producto un poco aparte en el universo ciclista, porque toca dos temas sensibles: escuchar audio mientras se pedalea y seguir lo bastante conectado a lo que ocurre alrededor.

Llevo tiempo rodando con este tipo de producto y en las últimas semanas lo he exprimido a fondo: música, pódcasts, llamadas, viento, manejo en marcha, batería llevada hasta el final. Pronto, el Wing 2 me dejó una sensación doble. Muy bueno en el uso básico. Mucho menos convincente en la fiabilidad de los controles y de la conexión.

Nuestra opinión, en breve 👇
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GP – Suunto Wing 2
Suunto Wing 2
⭐️ 3.9/5
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Puntos fuertes:

A mejorar

Un formato ligero, estable y bien adaptado a la bici

Con sus 35 g, el Suunto Wing 2 se olvida rápido una vez colocado. El arco de nuca sigue el esquema clásico de la conducción ósea, con una estructura anunciada en silicona y aleación de titanio. Suunto no reinventa la rueda: es limpio, estable y, sobre todo, compatible con un uso deportivo prolongado.

Una vez colocados, los auriculares no se mueven. Es un punto importante en bici, donde acumulamos casco, gafas, cambios de posición y vibraciones. No tuve esa sensación de objeto que flota detrás de la cabeza o que se desplaza al mínimo movimiento.

La limpieza también es sencilla. En un producto anunciado como IP66, por tanto resistente al sudor, al agua y al polvo, es exactamente lo que se espera: llegar a casa, pasar un paño rápido y guardarlo, sin la sensación de manipular un accesorio frágil.

La conducción ósea hace bien su trabajo: oír sin aislarse

Es el punto más logrado del Suunto Wing 2. Incluso con bastante viento, mantuve una buena percepción del entorno. Se oyen los coches, los ruidos alrededor, los cambios de ambiente. En carretera y en pistas, es la base.

Al contrario que con algunos modelos en los que hay que subir mucho el volumen en cuanto sopla el viento, no necesité poner el Wing 2 al máximo. En una salida con fuertes rachas, el sonido seguía lo bastante presente como para seguir una canción o un pódcast, sin cerrar los oídos al mundo exterior.

Es también lo que hace interesante la conducción ósea para las salidas largas. Ya hemos abordado este tema en la prueba del Nank Runner Diver2 Pro: no es una solución audiófila, pero es una manera bastante inteligente de añadir sonido en bici sin meterse en una burbuja.

⚖️ ¿Y la ley en todo esto?

Desde 2015, el Código de Circulación francés prohíbe al conductor de un vehículo en circulación – ciclista incluido – llevar en la oreja cualquier dispositivo susceptible de emitir sonido. La infracción se sanciona con una multa de 4.ª clase, es decir, 135 € de importe fijo.

👉 Los auriculares de conducción ósea u «open-ear» no disfrutan de ninguna excepción.

En 2017, el Conseil d’État fue precisamente requerido por AfterShokz, hoy Shokz. Confirmó que la prohibición también se aplica a un aparato que deja libre el conducto auditivo pero transmite el sonido por conducción ósea a través del cráneo.

👉 En Francia, por tanto, el uso de auriculares de conducción ósea en bicicleta debe considerarse prohibido, aunque este tipo de producto permita oír mejor el entorno que unos auriculares tradicionales.

💡 Puede parecer paradójico desde el punto de vista del uso y la seguridad, pero jurídicamente la postura es hoy bastante clara.

Un sonido eficaz para los pódcasts y la música, algo menos para las llamadas

En las voces, el Wing 2 se defiende muy bien. Escuché un pódcast con varios participantes, en condiciones en las que normalmente se pierde rápido en claridad. Aquí, las voces seguían nítidas y audibles, sin tener que subir el volumen al máximo pese a algo de viento.

Las llamadas también pasan correctamente. Solo un interlocutor me comentó que no me oía muy bien durante una salida con mucho viento. Así que en este punto es algo más variable. En general, para atender una llamada en movimiento o mantener una conversación corta, el resultado es suficientemente correcto.

Con la música, a veces me encontré con una especie de ligero chisporroteo que resta disfrute a la escucha. Depende del estilo musical. No es inutilizable, ni mucho menos. Pero a 169 €, uno empieza a esperar una reproducción más controlada, incluso aceptando las limitaciones naturales de la conducción ósea.

Controles familiares, pero no siempre precisos

La ergonomía adopta un funcionamiento bastante parecido a lo que encontramos en Shokz. A la izquierda, un botón permite gestionar reproducción, pausa y cambio de pista. A la derecha, un botón más largo sirve para el encendido, el volumen, el emparejamiento y el apagado mediante pulsación larga.

El emparejamiento es rápido, incluso en el primer inicio. En este sentido, nada que objetar: se conecta rápido, sin fricciones, y la experiencia arranca bien.

Pero los controles a veces me jugaron malas pasadas. El botón izquierdo produce un gran «crac» audible al pulsarlo. Puede que sea voluntario, quizá ligado a la mecánica del botón, pero en este punto he preferido la discreción de un Shokz. Sobre todo, tuve fallos con el doble clic: en lugar de pasar a la canción siguiente, los auriculares interpretan a veces la acción como una pausa.

El regreso a la pista anterior no funcionó correctamente en mi uso. Y cuando un producto nuevo ya se muestra aproximado en este tipo de gesto simple, resta un poco de confianza.

Control por movimiento: buena idea, muy sensible

Suunto añade un control mediante movimientos de cabeza. Sobre el papel, es atractivo: mantener las manos en el manillar, gestionar ciertas acciones sin buscar un botón, sobre todo cuando se rueda con guantes o en una zona en la que se quiere seguir concentrado.

En la práctica, funciona. Pero exige ser bastante disciplinado en los movimientos. Si la opción está activada, conviene evitar girar demasiado la cabeza o animarse en exceso con la música. Si no, los controles pueden activarse o entorpecer el uso.

También he notado comportamientos extraños cuando volvía a los botones después de haber usado el control por movimiento. Nada dramático en cada salida, pero lo bastante presente como para hacerme dudar de la madurez del software del sistema.

El verdadero problema: los cortes y las desconexiones

Es el punto que más pesa en mi opinión. Tuve cortes durante varias salidas, a veces desconexiones frecuentes. En un accesorio de audio deportivo, es realmente molesto.

Un sonido algo menos bueno se puede aceptar si el producto es estable, práctico y fiable. Unos controles imperfectos, uno puede acabar acostumbrándose. Pero los cortes repetidos rompen el uso. Sobre todo cuando el producto apunta a las salidas largas, los entrenamientos y las aventuras en las que precisamente se quiere olvidar el material.

Me mantengo prudente: habrá que ver si las actualizaciones de software corrigen parte del problema. El Wing 2 es compatible con la aplicación Suunto y las actualizaciones en la nube, así que hay margen de evolución. Pero en el estado de mi prueba, la estabilidad Bluetooth con un iPhone 17 no está al nivel esperado.

Batería: las 10 horas están ahí, pero la alerta de batería llega demasiado tarde

Suunto anuncia hasta 12 horas de autonomía, con una dato técnico más preciso de 10 horas de música según ciertas condiciones de escucha. En mi caso, las 12 horas reales quedan confirmadas. Es sólido para un uso en bici, entrenamiento o día activo.

La batería externa incluida añade un verdadero interés para los usos largos. Suunto anuncia hasta 30 horas con la batería externa, recarga vía USB-C y una carga rápida en 5 minutos. 

Pero hay un detalle francamente fallido: el aviso de batería baja. En mi uso, los auriculares avisan… y luego se apagan unos 30 segundos después. Dicho de otro modo, la información llega demasiado tarde. 

LED, aplicación Suunto y funciones conectadas: útiles, pero secundarias

El Wing 2 integra también unos LED pensados para mejorar la visibilidad. Se pueden controlar a través de la aplicación Suunto, con modos ligados al deporte, en particular carrera a pie y ciclismo. Es una capa de seguridad adicional, aunque no lo considero un reemplazo de una iluminación verdadera.

La integración en el ecosistema Suunto es interesante sobre el papel: personalización del audio, ajuste de los LED, actualizaciones, conexión a un reloj Suunto para recibir información de rendimiento en tiempo real en los oídos. Para un usuario ya equipado en Suunto, el conjunto cobra más sentido.

Para los demás, sigue siendo un extra. El corazón del producto, en bici, es sencillo: escuchar, permanecer atento, gestionar los controles sin perder el hilo de la salida.

Frente a Shokz, Suunto tiene argumentos, pero aún debe pulir algunos detalles

La comparación con Shokz es difícil de evitar. La experiencia de usuario del Wing 2 se le parece mucho, incluso en la lógica de los botones. Suunto añade la batería externa, los LED, el ecosistema reloj/aplicación y una autonomía muy correcta.

Pero Shokz conserva, a mi juicio, una ventaja en la sensación de producto acabado: controles más discretos, una reproducción sonora más limpia y un uso globalmente más fluido. El Suunto Wing 2 da a veces la impresión de carecer de madurez.

Es una lástima, porque la base es buena. La estabilidad en la cabeza, la percepción del entorno, la autonomía real y la escucha de las voces funcionan. Pero las desconexiones y los controles aproximados estropean una experiencia que podría haber sido mucho más convincente.

Mi opinión sobre el Suunto Wing 2

Lo recomendaría sobre todo a un ciclista ya afín al universo Suunto, o a quien busque unos auriculares de conducción ósea sólidos, ligeros, resistentes, con batería externa incluida y buena autonomía.

También tiene sentido para quienes escuchan sobre todo pódcasts, indicaciones por voz o para llamadas cortas. En este uso, el Wing 2 convence más que con la música pura.

En cambio, si tu prioridad es la calidad de audio, la precisión de los controles y una conexión perfectamente estable, mejor ser más prudente. El Wing 2 no está mal. Incluso resulta francamente interesante por momentos. Pero a este nivel de precio, los pocos fallos ya no son detalles.

Suunto Wing 2
⭐️ 3.9/5
«Varias buenas ideas, pero algunos fallos difíciles de pasar por alto»

El Suunto Wing 2 logra lo más importante para rodar sin aislarse. Aún le falta la fiabilidad que convierte un buen accesorio deportivo en un compañero al que ya no se le cuestiona.

Photos : Juliette Landon
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