Con las Sharq GR, Fulcrum apunta al gravel rápido: carreras largas, pistas rodadoras y montajes con neumáticos de gran balón. Este juego de carbono de 1.550 g apuesta por una llanta ancha de 30 mm internos, un perfil ondulado de 47 a 52 mm y una compatibilidad pensada sobre todo para cubiertas de 47 a 50 mm. Sobre el papel, la idea es sencilla: conservar estabilidad y apoyo con secciones generosas sin renunciar del todo al trabajo aerodinámico.
Lo que más llama la atención aquí es la anchura interna de 30 mm. Es mucha cifra para una rueda de gravel, y marca claramente su enfoque. Con neumáticos de 47 a 50 mm, la llanta debería permitir un balón bien asentado, con más apoyo en curva y mejor control a bajas presiones.
Fulcrum también declara compatibilidad a partir de 45 mm en algunos neumáticos. En la práctica, este montaje tiene sentido sobre todo con las secciones hoy más usadas en el gravel deportivo, entre 45 y 50 mm. Por debajo, el interés de esta anchura se vuelve más discutible.
La elección de un mini-hook va en la línea de los estándares actuales para montajes tubeless. Además, la rueda se ofrece en 2-Way Fit, por lo que es compatible con cámara y tubeless.
Con 47 a 52 mm de altura, la Sharq GR no busca la polivalencia absoluta. Se sitúa del lado de las ruedas de gravel orientadas a la velocidad. El perfil ondulado, ya visto en otras propuestas del mercado, pretende gestionar mejor los flujos de aire y limitar los efectos cuando sopla viento lateral.
En una bicicleta de gravel equipada con neumáticos anchos, la ganancia aerodinámica siempre hay que ponerla en contexto. Pero en pruebas rápidas y rodadoras, o en tramos de carretera y pistas compactas, este tipo de perfil puede tener sentido. A cambio, seguimos ante una rueda alta, menos neutra que un juego más bajo cuando las condiciones se vuelven muy cambiantes.
La llanta es de carbono FF100, con acabado mate. El montaje se basa en 24 radios delante y detrás, con radios planos A3RO de acero y cruce 2:1. Fulcrum mantiene aquí decisiones bien conocidas en su gama, priorizando rigidez y precisión antes que confort filtrante.
Los bujes de aluminio montan rodamientos Cup & Cone, una solución que Fulcrum sigue defendiendo. Bien ajustado y bien mantenido, este sistema puede ofrecer una gran fluidez, pero también requiere algo más de atención que un montaje con cartuchos sellados para algunos usuarios.
La rueda está preparada para ejes de 12×100 mm delante y 12×142 mm detrás, con anclaje de disco AFS. En cuanto al cuerpo de rueda libre, las opciones cubren lo esencial del mercado: HG, XDR, N3W y MS12. El límite del sistema es de 120 kg.
La Sharq GR se dirige sobre todo a quienes ruedan rápido en gravel, con neumáticos anchos y una bicicleta montada para recorridos exigentes pero rodadores. Probablemente hablará más a quienes apuntan al gravel de competición que a quienes buscan un único juego para hacerlo todo, del viaje al terreno roto pasando por salidas mixtas carretera-caminos.
Lo que realmente la distingue es la combinación de una anchura interna muy generosa con un perfil alto trabajado en torno a la aerodinámica. No es la rueda de gravel más consensuada del mercado, pero sí con una dirección técnica muy clara. A 1.990 €, se sitúa en un segmento ya bien nutrido, donde encontramos ruedas de carbono muy especializadas y otras más polivalentes.
La principal reserva es precisamente ese posicionamiento. Una llanta con 30 mm internos y 47 a 52 mm de altura es coherente para un uso muy concreto, pero no necesariamente para todos los terrenos ni todos los montajes. Si tu gravel rueda sobre todo con neumáticos de 40 a 45 mm, o si priorizas la suavidad y la facilidad en todas las condiciones, conviene mirar este juego con algo de distancia.
Retrouvez toutes les caractéristiques ainsi que les détails techniques de ce produit.
| Modalidad | Gravel polivalente |
|---|---|
| Material | Carbono |
| Peso (g) | 1550 |
| Ganchos | Sí |
| Altura de llanta (mm) | 52 |
| Ancho interno (mm) | 30 |
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